58 de cada 100 búsquedas ya no llevan a nadie a ninguna parte.
Nuestra lectura
Si vives de la publicidad por visita, esto es una amenaza. Si vendes algo caro, es otra cosa: tu objetivo dejó de ser que te visiten y pasó a ser que te nombren. Cuando alguien pregunta y la respuesta se arma ahí mismo citando tres fuentes, lo que quieres es ser una de esas tres.
Y aquí viene la parte incómoda, porque casi nadie la está atando: los sistemas que arman esas respuestas no abren tu web como la abre una persona. Leen el texto tal como sale del servidor, sin esperar a que se termine de montar en pantalla.
Muchas webs modernas — de las que se ven impecables — llegan prácticamente vacías a esa lectura. No es que salgan mal posicionadas. Es que no existen para el canal que está creciendo. Lo comprobamos en nuestra propia casa hace unos días: la portada mostraba una página completa y entregaba el equivalente a dos líneas de texto.
Es un arreglo aburrido, de una tarde de trabajo. Acaba de convertirse en el más rentable.